sábado, 6 de noviembre de 2010

Taste of cherry

Pode ser fruto do trabalho, da necessidade de encaixar fragmentos subjetivamente. Pode ser um atrevimento flutuante entre o desrespeito e a confissão de uma grande ignorância. Pode ser o desejo de aproximar o longe. Pode ser, simplesmente, saudades do Sul.

Em todos os casos, Neruda.



Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.

Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Inclinado en las tardes, tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.

El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.

Más allá de tus ojos arden los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giran en tu alma.

Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre
las estrellas del sur?

Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con
los cerezos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Setze

Después de más de dos meses de 'venta voluntaria de neuronas' - que una también tiene que ganarse el pan -, dejo aquí en la cámara una nota breve. Sin rodeos, tengo que decir que no comprendo la reacción del futbolista Sergio Ramos en una rueda de prensa:


Resalto que su compañero Piqué contesta la pregunta en catalán a pedido del periodista de un medio catalán, cosa que me parece, ni que decir tiene, absolutamente normal. Si cambiamos a uno de los protagonistas del suceso, el otro seguramente no se escandalizaría en el caso de que un periodista brasileño pidiera a Daniel Alves que contestara en portugués, digo yo.

Dejando las diferencias políticas de lado, si es que eso es posible, y evitando hacer comentarios sobre una realidad que todavía me cuesta mucho entender, lo que puedo decir de lo ocurrido es que intentar superar la mentalidad imperialista y abrirse para la comprensión de otros idiomas não mata nem tira pedaço, máxime cuando se trata de dos lenguas tan próximas y con un origen común.

Valga el ejemplo de un documento de Alfonso X redactado en mayo de 1267 por Beltrán de Villanueva, un escribano aragonés que llegó a la corte castellana con la reina Violante, hija de Jaime I:



Pese a la mala calidad de la imagen se puede leer: [...] tornaría por ello. Dada en Jah[é]n, el Rey la mandó, lunes setze días [...] B[e]ltrán de Villa Nueva la fizo escreuir. Efectivamente, se lee “setze”, es decir, “dieciséis” en catalán. Bueno, no necesariamente en catalán, ya que el castellano también tiene su “sece”. La verdad es que da lo mismo, considerando que ambas formas vienen del latín "sexdecim" o “sedecim” y ambas se refieren a lo mismo: 16.

Sin embargo, Torres Fontes lo publicó en su día con fecha del “lunes siete días de mayo”. Pero, claro, la fecha está algo borrosa en el original...

jueves, 29 de julio de 2010

Carnes abiertas II

Acabo de leer en El País que la Real Academia Española ha incluido nuevos vocablos del castellano en la versión en línea de su diccionario. Hace unos meses, publiqué aquí una cita de Darío Villanueva, secretario de la misma Academia, sobre la función primordial de los idiomas como herramientas de comunicación entre las personas. Pues hoy transcribo aquí lo que dijo él sobre la serie de palabras de uso coloquial que se acaban de "oficializar": que demuestran la viveza del idioma. Como se puede leer en la noticia, los verbetes nuevos incluyen 'cultureta', 'rojillo' y 'antiespañol', demostrando la "gran" capacidad de la nave madre de la lengua castellana de actualizarse.

Sin embargo, no todos los nuevos vocablos identificados en el lenguaje corriente han sido incorporados en el prestigioso diccionario. 'Matrimonio homosexual', por ejemplo, queda fuera del diccionario en línea, aunque su inclusión ha sido anunciada para la próxima versión en papel del mismo. A esto, hay que añadir también que, según El Periódico de Catalunya, se ha anunciado una revisión del verbete 'adulterio', actualmente definido como ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge, del que se van a suprimir las palabras 'de distinto sexo'. Pese al anuncio, todavía no se puede apreciar la novedad en la versión digital del DRAE. ¿De qué viveza estamos hablando, cuando hay una selección descaradamente ideológica de lo que puede entrar en el diccionario? Y Villanueva aún afirma que la RAE está en el tajo siempre, haciendo aportes continuos para seguir el ritmo de la sociedad y del idioma. Pues sí, cómo para que no se nos abran las carnes con tales declaraciones.

* * *

No era el tema de esta entrada, pero no he podido dejar de observar que, en la página de El País que da la noticia y que he enlazado más arriba, el término 'muslamen' aparece escrito por lo menos de tres formas distintas: muslamen, en el titular y en el texto de la noticia; mulsámenes, donde dice "más información" – por si alguien quisiera certificarse de cómo se escribe la palabra nueva – y hay un enlace para la foto ampliada; y musulámenes, en el pie de foto. Por muy corriente que sea el novedoso vocablo, parece ser que todavía no ha cuajado entre los periodistas...

Tres famosos pares de muslámenes ("Le tre Grazie", de Raffaello)

domingo, 25 de julio de 2010

La capilla de San Martín

Cuanto más tiempo pasa sin que publique nada en el blog, más difícil se me hace escribir cualquier cosa. Sí, literalmente cualquier cosa, desde lo más banal, como la lista de la compra – que me sale bilingüe, es lo que hay –, hasta la 'innombrable', tantas veces aquí nombrada, mal que me pese. Así que más vale que empiece a producir algo con las dos neuronas que me quedan, una achicharrada por el sofocante calor sevillano de más de cuarenta grados, la otra ocupada en pensamientos tropicales de vacaciones en islas paradisíacas. Sí señor, contratiempos veraniegos difíciles de superar, pero aquí vamos, que ya toca.

Una visita reciente al casco antiguo de Cádiz y a las inmediaciones de su imponente catedral me hizo recordar el impacto que me causó la de Salamanca. En realidad, las de Salamanca, ya que la ciudad tiene dos catedrales, una románico-gótica de los siglos XII-XIII (con añadidos posteriores, como es natural), conocida como Catedral Vieja, y la nueva que se empezó a construir en el siglo XVI y que mezcla los estilos gótico tardío y pleno barroco. No que sea algo transcendental que una ciudad mantenga el edificio de la antigua catedral tras la construcción de la nueva, como puede ser también el caso de Lleida, de Plasencia o del mismo Cádiz, pero tampoco deja de ser curioso.

La Catedral Nueva de Salamanca – un magnífico edificio, de éstos que impresionan por su tamaño gigantesco, casi excesivo – tiene sus anédoctas, como el famoso astronauta y el algo menos ilustre dragón comiéndose un helado, ambos representados en la entrada lateral y añadidos en la restauración llevada a cabo en 1992. En cambio, lo que llama la atención en la Catedral Vieja – al menos la mía, claro está – son las pinturas murales que la adornan, en especial las de la capilla ubicada en el cuerpo bajo de la torre de campanas y dedicada al santo francés Martín, el de la capa, de los cerdos, de la martiniega (permitid a esta peregrina la licencia de hablar de él justo hoy, día de Santiago, y encima en año Xacobeo).


Las dos catedrales de Salamanca, vistas desde el puente romano


Actualmente, se accede a la Catedral Vieja desde el edificio nuevo, adosado al antiguo. En la pared localizada a mano derecha de quien baja las escaleras, se ve el enorme fresco gótico (recientemente descubierto) que representa a San Martín compartiendo su capa con el mendigo. En la capilla propiamente dicha, se encuentran los sepulcros de su supuesto fundador, D. Pedro Pérez (obispo de Salamanca de 1248 a 1264), y de D. Rodrigo Díaz (otro obispo salmantino, fallecido a mediados del siglo XIV). Pero lo que más destaca en el recinto es la hornacina que debería contener la imagen de San Martín y la pintura del Juicio Final que se encuentra a su izquierda.



Hornacina de la capilla de San Martín, Catedral Vieja de Salamanca


Las pinturas murales que ornamentan la hornacina de San Martín a modo de retablo representan: a la derecha, a Santa Ana en el cuartel inferior y al profeta Jeremías en el superior; a la izquierda, en las posiciones correspondientes, a San Joaquín y a los profetas Isaías y Daniel. Cuatro angelitos musicantes adornan los laterales del espacio reservado al santo, y todas las figuras descritas aparecen bajo arquillos góticos. Al pie de la hornacina se lee: esta capilla es de San Martín confesor, y justo debajo están los emblemas parlantes reales: dos castillos dorados sobre fondo rojo y dos leones rampantes sobre fondo blanco.


San Joaquín, detalle de la hornacina de San Martín


El conjunto es precioso, pero lo que me impresionó verdaderamente en la pintura fue la inscripción. Además de la mencionada dedicación de la capilla a San Martín, se puede leer en mayúsculas góticas sobre los cuarteles laterales: Esta obra fiz yo, Antón Sánchez de Segovia, era de MCCC [año 1262]. Todo parece indicar que se trata de una de las primeras obras firmadas de Europa, si no la más antigua. No creo en casualidades. El estilo de la pintura – el gótico lineal –, la fecha de la inscripción – 1262 – y la procedencia del artista – Segovia – me llevan a pensar que existe algún nexo (que lamentablemente desconozco) entre la ejecución de la capilla bajo las órdenes del obispo D. Pedro Pérez y los hombres que transitaban entre el scriptorium y la cancillería de Alfonso X, es decir, los responsables de la producción cultural promovida por el rey. Si a la hornacina sumo la pintura a modo de tapiz situada a su izquierda, presidida por un Pantocrátor flanqueado por representaciones del Juicio Final y de la Resurrección, no puedo dejar de notar que la similitud estilística del conjunto con las miniaturas de las Cantigas de Santa María es escandalosa...


Pantocrátor de la Capilla de San Martín, Catedral Vieja de Salamanca

lunes, 5 de julio de 2010

Entradas y salidas

A pesar de la firme decisión manifestada en la entrada anterior y con una extraña vergüenza por haber dejado de actualizar el blog por un mes, vuelvo hoy como si no me hubiera pasado nada en los poco más de treinta días que se acaban de ir. Es una solución poco honesta, algo tramposa, pero creo que sólo engañándome puedo lograr, en plena tormenta, una sensación de calma que me permita cumplir con mis obligaciones, cuya lista va encabezada, y cómo no, por la madre de todas las preocupaciones: la tesis.

Vuelvo sin saber bien cómo o por dónde empezar. Me quedo pensando en todas las entradas que en algún momento quise escribir – o incluso comencé a hacerlo – y finalmente no salieron adelante, por motivos muy variados: un comentario sobre ideas preconcebidas, mal informadas y despectivas sobre la Edad Media que se publicaron en un periódico alemán (del que ya no me queda ni siquiera el enlace); el complejo entramado de los idiomas y la necesidad humana de comunicarse que me llevan a una identificación personal con Salvatore, el de Umberto Eco; algunas curiosidades sobre la historia medieval de la República de Ragusa, que tanto me ha encantado; la relación rara y profunda que tengo con el mar y las diferencias entre el Atlántico, mi viejo conocido, y el Mediterráneo, que estoy descubriendo en los últimos años; algunos datos sobre la institución de la procesión de San Clemente en Sevilla por Alfonso X; y otras más de borroso recuerdo que se perdieron en las arcas de la cámara. Un cataclisma me hizo perder irremediablemente algunas, la pérdida de una ilusión que nunca me perteneció me hizo descartar las demás. Entre todo lo que podría haber sido, me quedo con lo que está por venir, sin mirar hacia atrás. Y si desaparezco otra vez, es probable que ya sea de forma definitiva. Ya veremos.

Hermes, el "Mago" en el tarot mítico
(va en contra de mis creencias actuales, pero lo pongo aquí por lo que representa)

domingo, 6 de junio de 2010

Sacode a poeira e dá a volta por cima


Fuente del Piojo - Camino de Santiago

Un dicho brasileño afirma que alegria de pobre dura pouco. Sería absurdo y altamente injusto que una doctoranda becada como yo – que soy perfectamente consciente del privilegio que representa mi situación en contraste con la de la gran mayoría de la población de mi país – me sintiera identificada con esa frase. Además, creo que puedo presumir de una de esas características generales que intentan identificar a los brasileños como pueblo: la capacidad de sobrellevar grandes adversidades y seguir adelante, casi siempre con optimismo, esperanza y una sonrisa estampada en la cara – y de verdad que lo siento por la falta de modestia manifestada. No por casualidad, otra expresión muy popular en Brasil es bola para frente.

Siempre digo que mi falta de identidad me permite asumir la que me conviene según la situación, y creo que en estos momentos la brasileña me cai como uma luva. De manera que, tras haberme planteado dejar el blog a raíz de un bache sin precedentes, me niego rotundamente a permitir que lo que me pasó afecte a mis hábitos, a mi rutina, a la normalidad de mis actividades.

Por cierto, una de las primeras decisiones tomadas es no relatar aquí lo sucedido. La segunda es comprarme un ventilador.

domingo, 30 de mayo de 2010

Rendición

Me lo estaba pasando muy bien sin televisión y la verdad es que no tenía ninguna intención de comprarme el decodificador de TDT. Pero la final de Eurovisión de ayer me ha traído recuerdos.

Hace dos años, lo insólito de la representación de España por Rodolfo Chikilicuatre en el festival me compelió a finalmente comprarme el aparato televisivo – al que el padre de una amiga de infancia cariñosamente llamaba “caja de abejas”. Dio la coincidencia que por esa misma época estaba a punto de empezar la Eurocopa, y acabé disfrutando de una promoción en la tienda al adquirir la televisión: si España pasaba de cuartos, me devolverían un 25% del valor de la compra. El fútbol no me emociona demasiado, pero siempre me han gustado las disputas entre selecciones nacionales, así que disfruté mucho asistiendo a todos los partidos y animando a la Roja. Al final, no me vino nada mal la devolución parcial del dinerito invertido, por no hablar del gustazo de ver salir vencedor al equipo con el que yo iba.


Este año, lo pequeñito de Daniel Diges no me ha parecido motivo suficiente para volver a tener televisión, todo lo contrario – aunque lo de Jimmy Jump hubiera merecido la pena verlo en directo. Pero es que la tesis me tiene tan absorbida y desconectada de la realidad que se me había olvidado completamente que en menos y nada empieza... el mundial de Sudáfrica!

Así que me rindo: voy a por el TDT. De esta semana no pasa.

viernes, 28 de mayo de 2010

Cuenta atrás


Ya no queda nada...

martes, 25 de mayo de 2010

Quirópteros draconígenas

Es casi imposible hacer un viaje y no tener algo que contar a la vuelta, y con mi estancia en Valencia, aunque cortita, no podría ser de otra manera. Con tantas cosas interesantes que vi y todo lo que podría decir sobre la ciudad, la gente, la comida y la lengua, cuento aquí simplemente una historieta anecdótica, con la que he tenido oportunidad de aprender algo sobre la historia local (entre otras cositas).

Nada más llegar con mi colega genovés, todavía en las instalaciones del aeropuerto, compramos una tarjeta del metro para poder desplazarnos hasta el hostal que habíamos reservado, ubicado estratégicamente cerca de la Facultad de Geografía e Historia, donde teníamos cita para presentar el estado actual de nuestras respectivas investigaciones de cara a la tesis.
 
 
El dibujo de Kukuxumusu en la tarjeta me encantó – ya lo sé, una pijotada... –, y durante todo el trayecto en metro, de cerca de media hora, estuve diciendo cosas como “¡oh, qué monos... qué graciosos los murciélagos y la naranjita valenciana!”. Pero, en realidad, me quedé pensando “vale la naranja, pero ¿por qué murciélagos?”. En mi desmedida ignorancia sumada al atolondramiento causado por las pocas horas de sueño, sólo comencé a establecer relaciones cuando llegamos a nuestro destino. A la salida de la estación Aragón, encontramos nuestra referencia para llegar al hostal, el estadio Mestalla, con el escudo del Valencia CF por todos los lados:


Y allí estaba el murciélago. La ¿coincidencia? me hizo retomar el tema de conversación, y luego nos pusimos a discurrir sobre las formas de denominar el animalito en distintos idiomas. En portugués y en gallego (morcego), en italiano (pipistrello), en francés (chauve-souris), en alemán (Fledermaus), en inglés (bat)... Él me contó que en Génova se dice rato pernügo, y entonces me di cuenta de que sabía, sin saberlo exactamente, que en catalán se dice rat-penat (también el femenino rata penada, que parece ser más común en Valencia). A estas alturas, yo ya me refería a la tarjeta del metro de una forma muy cariñosa: “tienes ahí os morceguinhos?”.

Ahora, en la tranquilidad del hogar y por pura curiosidad, puedo verificar el origen de algunas de las denominaciones mencionadas – sin ninguna intención de exhaustividad, ni que decir tiene. [El que quiera divertirse, puede echar un vistazo, por ejemplo, al catálogo de las formas peninsulares, a la apabullante lista de nombres del murciélago en los dialectos italianos, o aún, para los más valientes, este texto de la obra Historiae Animalium Liber III qui est de Avium Natura, de Conrado Gessneri (1555). Los que buscan algo más académico pueden tener en el artículo (en dos partes: aquíaquí) del filólogo hispanista Yakov Malkiel un buen punto de partida.]

Empezando por las derivaciones latinas, murciélago (o murciégalo) y morcego – también muricec y mosseguello, formas concurrentes con rat-penat en catalán – vienen de mus (-uris) caecus (o caeculus, forma diminutiva), es decir, “ratón ciego”.

El pipistrello italiano deriva de vespertilio (-onis) – “animal vespertino”, en referencia a Véspero (el planeta Venus) como lucero de la tarde –, forma minoritaria que también aparece recogida en diccionarios del portugués (vespertílio), del castellano (vespertilio) y del catalán (vespertilió).

El rat-penat catalán y todas sus variantes descienden de una tercera forma latina, rattu pinnatu/pennatu (o del femenino ratta pinnata/pennata), que significa “ratón alado”.

Ya la forma francesa predominante, chauve-souris, quiere decir “ratón calvo”, mientras que el inglés bat es de probable origen escandinavo.

Los alemanes, siempre tan pragmáticos y taxonómicos, nombran los quirópteros (Fledertiere) según el tamaño: a los microchiroptera les dicen Fledermaus (“ratón alado” o “ratón volador”) y, a los megachiroptera, Flughund (literalmente “perro volador”). Descripción gráfica donde las haya...

[En este punto, tengo que decir que, tras haber escrito la primera parte de esta entrada, encontré esta página. Vaya, me podría haber ahorrado la parrafada, pero lo que está hecho aquí se queda.]

Bueno, a lo que iba, volviendo a Valencia. Después de notar la presencia del murciélago en el escudo del equipo de fútbol, traté de fijarme en los emblemas heráldicos que iba encontrando en mi primer paseo por la ciudad del Turia, advirtiendo que nuestro ratón volador también figura en el propio escudo del municipio. Así, aprovechando la amabilidad de nuestros anfitriones medievalistas, que nos llevaron a tomar una horchata y a dar una vuelta nocturna por el centro antes de la cena, les pregunté sobre el caso del murciélago como uno de los símbolos identitarios valencianos. [Uy, tema peliagudo, no me quiero meter con los símbolos de nadie. Dejo claro que mi interés, obviamente, estaba en el posible origen medieval del uso del murciélago en el escudo de la ciudad, nada más. Por cierto, ¿sabe alguien por qué “identitario” no está en el DRAE?]. En una agradable charla al lado de la catedral – ¿podrían ser murciélagos los que volaban sobre nuestras cabezas? –, ellos me contaron que hay dos teorías que tratan de explicar el rat-penat, una más “literaria” y otra más “histórica”, digamos.

La primera derivaría de un pasaje del Llibre dels Fets de Jaime I, según el cual una golondrina había anidado en la cima de la tienda del rey durante el cerco de Burriana: E fom a Burriana, e quan uench quen volguem leuar la ost, vna oreneta hauia feyt niu prop de la escudela en lo tendal, e manam que non leuassen la tenda tro que ella sen fos anada ab sos fiyls, pus en nostra se era venguda. No tengo idea de cómo la golondrina se convirtió en murciélago en la imaginación de los que consideraran tal pasaje como origen del rat-penat como emblema heráldico, pero el caso es que la atribución del uso del murciélago a tiempos de Jaime I ya ha sido debidamente desacreditada a principios del siglo XX por autores (por ejemplo, Vicent Vives i Liern) que demostraron que el animalito no figura en el escudo de Valencia antes de bien entrado el siglo XVI (aquí hay una reseña de la obra de Vicent Vives por Luis Tramoyeres Blasco).

No deja de ser curioso que la teoría más creíble tampoco haga referencia a un murciélago en primera instancia. Se trata de la plausible derivación a partir del dragón (o drac alat) adoptado por Pedro IV el Ceremonioso como emblema en la cimera real en torno a 1343-1344.

Escudo real de Aragón en la portada del Opus aureum, de Arnau de Vilanova, impreso en Valencia en 1515

No pude dejar de preguntar a los chicos por qué el monarca eligió un dragón y no una gallina, una rana o, digamos, un caballo, y ellos me hablaron de una posible relación con el dragón de la leyenda asociada a San Jorge, patrono de la Corona de Aragón. Se ha argumentado también que el monarca simplemente habría seguido una corriente de la época, imitando a otros príncipes y reyes que utilizaban animales como símbolos personales de su poder. Sin embargo, Andrés Ivars Cardona, en el estudio más completo hasta la fecha sobre el tema (y es de 1926), señala la posible relación con unas ideas apocalípticas que circulaban en los siglos XIII y XIV, derivadas de comentadores del Apocalipsis que identificaron la última de las siete cabezas del dragón mencionado en el libro con el advenimiento de un monarca universal. Al adoptar el dragón como emblema, Pedro IV estaría estableciendo la relación entre el futuro monarca universal y la Casa de Aragón.

Sin lugar a dudas, es más verosímil la idea (y la documenta muy bien Andrés Ivars) de que el dragón alado de Pedro IV, utilizado ya entonces como emblema heráldico y transmitido a sus sucesores, se haya convertido en el rat-penat del escudo de Valencia a lo largo del tiempo (que, por cierto, también figura o figuró en los símbolos de otras localidades que pertenecieron a la Corona de Aragón).

A todo esto – y por fin llego a lo que quería contar aquí –, me acordé de una Cantiga de Santa María que narra como un peregrino valenciano, que se dirigía al santuario de Santa María de Salas, topó con un dragón en el bosque y, al matarlo, quedó emponzoñado por la bestia, siendo en seguida curado por la Virgen. Se trata de la única cantiga en la que figura el dragón como uno de los protagonistas y la única que lo representa gráficamente en las miniaturas. El hecho de que el poema esté relacionado con Valencia me llamó la atención, y puede que la aparición de la figura del dragón en una cantiga del ciclo de Salas, uno de los más importantes centros de peregrinación de la Corona de Aragón en el siglo XIII, no sea una mera casualidad. Eso sí, el dragón en cuestión no tiene alas y no parece tener ni de lejos una relación con el drac alat de Pedro IV, posteriormente convertido en el rat-penat del escudo de Valencia y hoy tan presente en la simbología de la ciudad.

Detalle de la miniatura de la cantiga 189 que retrata el encuentro del valenciano con el dragón

jueves, 20 de mayo de 2010

Retales

“A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que alguno otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención.”

“¿Qué prefiere usted ser, el asesino o el cadáver?”

“Qué mundo tan extraño éste nuestro, en el que uno puede adquirir para toda la vida algo tan hermoso..., por lo que cuesta una entrada para un cine de Broadway, o por la quincuagésima parte de lo que te cobra un dentista por empastarte un diente!”

“¿Existe alguna versión modernizada de los Cuentos de Canterbury? Me siento culpable por no haber leído nunca a Chaucer, pero una amiga que tuvo que estudiarlo para doctorarse en Filosofía y Letras me disuadió de aprender el antiguo anglosajón y el inglés medieval. A ella le dijeron que escribiera un ensayo en lengua anglosajona, sobre un tema de su elección. ‘Lo cual me pareció muy bien de entrada’, decía amargamente, ‘si no fuera porque el único tema de ensayo para el que existe suficiente vocabulario en el antiguo anglosajón es Cómo asesinar a un millar de hombres durante un banquete’.”

“La parte III comienza así (y Dios sabe que cito fielmente): ‘Cuando, de niño, William Blake vio al profeta Ezequiel bajo un árbol en mitad de un campo en verano, su madre le dio una buena zurra.’ Yo estoy con su madre. Quiero decir que me parece muy bien ver la espalda del Señor Dios o el rostro de la Virgen María..., de acuerdo. ¿Pero por qué demonios querría alguien ver al profeta Ezequiel?”

“Me voy a la cama. Sé que tendré horribles pesadillas con enormes monstruos envueltos en togas académicas y blandiendo ensangrentados cuchillos de carnicero en cuyas hojas estarán grabadas las palabras Fragmento, Selección, Pasaje y Abreviado.”

(Del libro 84 Charing Cross Road, de Helene Hanff)

domingo, 16 de mayo de 2010

Tiempo para escribir

Esta mañana me he acordado de la única película que me llevó al cine por dos fines de semana consecutivos: In weiter Ferne, so nah! (1993), de Wim Wenders.


Me he asustado al echar cuentas, hace ya dieciséis años que la vi. Hago mías las palabras de Emit Flesti (time itself al revés), el personaje interpretado por Willem Dafoe:
Time is a servant if you are its master. Time is your god if you are its dog. We are the creators of time, the victims of time and the killers of time. Time is timeless.
[El tiempo es tu siervo cuando eres su señor. El tiempo es tu dios cuando eres su perro. Somos los creadores del tiempo, las víctimas del tiempo y los asesinos del tiempo. El tiempo no tiene tiempo.]
En uno de los encuentros del ángel caído Cassiel con Emit Flesti, se lee en un cartel pegado en la pared de un edificio: Zeit ist Kunst (el tiempo es arte). Pero creo que la referencia más fuerte al paso del tiempo en la película es la cita del Antiguo Testamento, concretamente de fragmentos del tercer capítulo del Eclesiastés. Por algún motivo que yo quizás nunca llegue a conocer, la escena se me quedó grabada de forma indeleble en la memoria, y es probable que haya tenido algo que ver con mi impulso de volver al cine y repetir la experiencia.


Ein jegliches hat seine Zeit und alles Vorhaben unter dem Himmel hat seine Stunde. Geboren werden hat seine Zeit. Sterben hat seine Zeit. Töten hat seine Zeit. Heilen hat seine Zeit. Weinen hat seine Zeit. Lachen hat seine Zeit. Suchen hat seine Zeit. Schweigen hat seine Zeit. Reden hat seine Zeit. Lieben hat seine Zeit. Hassen hat seine Zeit. Streit hat seine Zeit. Friede hat seine Zeit.

[Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para matar y un tiempo para curar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír; un tiempo para buscar [y un tiempo para perder]; un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.]
Se ha acabado la temporada de encuentros académicos. El tiempo apremia – más bien la falta de él – y me recuerda que tengo un mundo por delante. Schreiben hat seine Zeit.

martes, 11 de mayo de 2010

Bien vengas, mayo

Parece ya un poco tarde para dar la bienvenida al mes, este mayo que para mí ha empezado con la luz de la Malvarrosa, la sombra del Mestalla y el sabor de una horchata artesanal. Pero si es para que los demás días de mayo sean igual de deliciosos, sigo aquí con las dos mayas que he dejado pendientes.

No, obviamente no es ninguna casualidad que las dos se hayan compuesto en la corte de Alfonso X, quizás por él mismo. Como comentaba en la entrada anterior, la lírica medieval gallego-portuguesa hace muy escasas referencias al mes de mayo y, personalmente, creo que tiene un significado especial el hecho de haber dos poemas con esa temática en el entorno del más europeo de los reyes medievales castellanos.

El primer poema es una cantiga de escarnio político en la que el yo lírico coincide con el yo autoral – el propio rey – y que va dirigida a los ricos hombres que no acudieron a la convocatoria real para que se incorporaran a la hueste en el mes de mayo, como era su deber. Las tres primeras estrofas dan una idea de la estructura y del tono de la cantiga:

O que da guerra levou cavaleiros
e a sa terra foi guardar dinheiros,
non ven al maio.

O que da guerra se foi con maldade
[e] a sa terra foi comprar erdade,
non ven al maio.

O que da guerra se foi con nemiga,
pero non veo quand’ é preitesia,
non ven al maio.

Todo indica – y lo demuestra Carlos Alvar de forma convincente – que se trata de un contrafactum, es decir, de una canción que utiliza la estructura métrica y musical de otra existente, con un texto distinto, técnica muy utilizada también por los sirventeses provenzales de carácter político-satírico. En este caso, el original habría sido una cantiga de amigo, identificable por la estructura en dísticos y por la presencia del estribillo, “en el que se lamenta de la ausencia de alguien que debería estar presente, pues los requisitos del género y la época del año así lo exigían: no ven al maio” (Alvar). El autor cree posible que el yo lírico de la cantiga de amigo original – una mujer, como suele ser en ese tipo de poemas – reclamaba la presencia del amado en un contexto de “amores contrariados”, propio del mes de mayo. Pero no sería descabellado pensar que el amado no ven al maio por haber sido llamado a la guerra...

La costumbre de convocar la hueste real en mayo es lógica tras los rigores del invierno y se refleja en fueros y privilegios de la época, como el otorgado a Toledo por Fernando III en 1222 y posteriormente trasladado al concejo de Sevilla y luego al de Murcia. Uno de los puntos del privilegio establece que el caballero residente en la ciudad que quiera yr en Françia, o en Castiella, o en Gallizia o en qual tierra quier, debe dejar un caballero en su casa que sirua por él mientras tanto. Lo mismo para el que quiera ir con su mujer a sus eredades allén sierra, con la condición de que vaya en ochubre e venga en el primer mayo, bajo sanción de pechar al rey LX soldos en caso de incumplimiento de lo establecido.

También la Estoria de Espanna, al explicar los nombres dados a los meses del año, asocia el mes de mayo a la incorporación a las huestes. Tras comentar que algunos gentiles consideraban marzo como el inicio del año y que el nombre de abril viene de la época en que comienza a abrirse la tierra y a mostrar las cosas que tiene encerradas en sí de que se [h]a el mundo de aprouechar, así describe la denominación de mayo y junio:

Et al tercero e al quarto, que uiníen luego de pos este, pusiéronles nombre all uno Mayo e all otro Junio. Porque los príncipes quando yuan en hueste partíen sus gentes e apartauan los mayores a una parte e los más mancebos a otra. Et mandauan a los mayores tener hueste e guerrear en el tercero mes en su cabo allí ó entendíen que era mester. Et a los mancebos en el quarto. Et porque lidiauan los mayorales en aquel mes tercero, tomaron desta palabra ‘mayores’ e pusieron nombre a aquel mes Mayo. Et porque dizen en latín Juniores por más mancebos, tomaron otrossí desta palaura Juniores e llamaron Junio al quarto mes en que los mancebos lidiauan.

* * *

La segunda maya es la cantiga mariana que recibió el número 406 en la edición de Mettmann y que constituye la única de las 427 Cantigas de Santa María que hace referencia al mes de mayo. El epígrafe de la cantiga dice: Esta primeira é das Mayas y el texto, con la respectiva melodía, sólo se encuentra en uno de los cuatro manuscritos existentes, el toledano – también conocido como To – y más antiguo, que consiste en una compilación de 100 poemas más algunos añadidos posteriormente por orden del rey. El apéndice consiste en las cantigas de las Festas de Santa Maria, las de las Festas de Nostro Sennor Jesu-Cristo y “otras”, de las que la maya en cuestión es la primera.


Facsímil de los folios 148r y 148v del manuscrito To (disponible aquí)

La cantiga empieza por la siguiente estrofa:

Ben vennas, Mayo, e con alegria
poren roguemos a Santa Maria
que a seu Fillo rogue todavia
que el nos guarde d’ err’ e de folia.

Las trece estrofas siguientes repiten la misma estructura, abriendo con la bienvenida a mayo y siguiendo con la plegaria a la Virgen. El texto, en realidad, parece la glosa de una maya típica de temática primaveral y, probablemente, también amorosa, pero bien podría ser igualmente un contrafactum como la cantiga anterior. Interesantes son los atributos del mes de mayo explicitados en los primeros versos de cada estrofa, donde parece estar la esencia del texto original, si es que hubo uno: Ben vennas, Mayo, con toda saude; e con lealdade; con muitas requezas; coberto de fruitas; con bõos sabores; con vacas e touros; alegr’ e sen sanna; con muitos gãados; con bõo verão; con pan e con vĩo; manss’ e non sannudo; alegr’ e fremoso; con bõos manjares.

Los dos textos parecen reflejar elementos de la práctica poética de la época: si, por un lado, el rechazo a las mayas tradicionales provenientes de la lírica autóctona tiene como resultado la práctica ausencia de la temática en la poesía culta gallego-portuguesa, por otro los pocos testimonios que quedan parecen haber aprovechado el éxito de la estructura métrica y melódica de las mismas – en general, bastante sencilla – para dar difusión a textos de otro carácter, en un caso político y en el otro, religioso.

* * *

Por mi parte, para este mes de mayo, sólo espero que, tras nuestra razia almogávar en el Reino de Valencia, la incursión de las huestes unidas de la Corona de Aragón por tierras hispalenses sea productiva para todos. Pasadas las justas, qué toda la fertilidad de mayo se concentre en la tesis y el blog no sufra demasiadas pérdidas...

domingo, 2 de mayo de 2010

Kalenda maia

Aunque la primavera por estas latitudes empiece a mediados de marzo, desde muy antiguo – y siguiendo la estela de ritos paganos asociados a la fertilidad – se concentran en el mes de mayo las celebraciones del cambio de estación en el hemisferio norte. No por casualidad hay una gran tradición literaria, muchas veces de origen popular, de poemas y canciones de temática primaveral que hacen referencia a este mes. Además de exaltar la vuelta de las buenas temperaturas, de las flores y del verdor, las “mayas” – como son conocidos estos textos – también relacionan la estación al amor como consecuencia natural, hasta el punto de que se llegara a afirmar que la poesía lírica en Francia surgió de las fiestas de mayo en la Alta Edad Media.

La lírica trovadoresca nos brinda una cantidad importante de canciones que mencionan la llegada de la primavera y de los amores en el mes de mayo. En realidad, el modelo de lírica culta establecido por los trovadores provenzales suele revelar un cierto desprecio hacia las mayas. Como ha señalado Carlos Alvar, “los poetas cultos aluden a la llegada de la primavera ya sea para subrayar que el amor que ellos sienten es ajeno a la estación del año, o bien para indicar que no son como esos cantores de mayo, con los que no quieren ser confundidos”. Por otro lado, no deja de ser curioso y sorprendente que en la expresión más popular de la lírica trovadoresca en la Península Ibérica, representada por las cantigas de amigo gallego-portuguesas, no aparezcan ni una sola vez las palabras “mayo” y “primavera”, según el mismo autor.

Como éste es un blog personal y ya he mandado el pragmatismo a tomar vientos, y como me voy animando para enfrentar el mes que acaba de empezar, quisiera hablar aquí de tres de mis textos preferidos relacionados con ese tema, aunque no sean mayas típicas. Empiezo, por tanto, con esta entrada dedicada a la estampida Kalenda maia, del trovador provenzal Raimbaut de Vaqueiras.

Según las informaciones que aportan sus vidas – las biografías en prosa de cada trovador que acompañan las canciones, juntamente con la razo que explica la composición de cada una –, Raimbaut estuvo en la corte del marqués de Monferrato, donde se enamoró de la hermana de éste, Beatriz, y le compuso muchas canciones. Beatriz viene mencionada en los poemas con el senhal – especie de seudónimo poético para proteger la identidad de la dama – de Bels Cavalliers, cuya explicación, que da una de las vidas, dibuja una hermosa escena de privacidad:

La llamaba así porque Raimbaut tenía la ventura que podía ver a mi señora Beatriz cuando quería, mientras estuviera en su cámara, por un tragaluz, de lo que nadie se daba cuenta. Y cierto día volvió el marqués de cazar, entró en su cámara y dejó la espada al lado de una cama, y salió fuera. Y mi señora Beatriz se quedó en la cámara, se quitó el manto y quedó en brial. Y tomó la espada y se la ciñó a estilo de caballero. Y la sacó de la vaina y la levantó, y la tomó con la mano y la apoyó una vez en el brazo y otra en el hombro; y la volvió a la vaina, se la desciñó y la dejó al lado de la cama. Y Raimbaut de Vaqueiras veía por el tragaluz todo lo que os he dicho. Por esto luego la llamó siempre “Hermoso Caballero” en sus canciones [...]. (Traducción de Martín de Riquer, publicada en Vidas y amores de los trovadores y sus damas)



Raimbaut de Vaqueiras, miniaturas de los manuscritos A, I y K, respectivamente
(publicadas por Martín de Riquer, Vidas y retratos de trovadores)

La razo que antecede Kalenda maia cuenta que unos maledicentes contaminaron a Beatriz contra Raimbaut, diciéndole que, aunque el marqués le hubiera hecho caballero, el trovador no estaba a la altura de tan noble dama como ella. Luego ésta dejó de hacerle caso a Raimbaut cuando él “la requería de amor y le pedía compasión” y le dijo que debería “entenderse con otra dama, adecuada para él” (cito por la traducción de Carlos Alvar, Poesía de trovadores, trouvères y Minnesinger, por preferir que se mantenga el verbo original ‘entender’ en lugar de traducirlo por ‘enamorarse’). Desolado, el trovador “dejó de cantar y de reír y de hacer cualquier cosa que le pudiera agradar”. Cierto día, estando en la corte unos juglares tocando una estampida, el marqués le preguntó a Raimbaut por qué él no se alegraba con la música. Al no obtener respuesta del trovador, pero conociendo sus motivos, el marqués entonces dijo a Beatriz que incitara a Raimbaut a volver a la alegría anterior, y ésta “le rogó y le dio ánimos para que, por su amor, se volviera a alegrar y que hiciese de nuevo una canción”. Y así compuso Raimbaut de Vaqueiras la estampida que empieza por la siguiente estrofa:

Kalenda maia
Ni fueills de faia
ni chans d’auzell, ni flors de glaia
non es qe·m plaia,
pros donna gaia
tro qu’un isnell messagier aia
del vostre bell cors, qi·m retraia
plazer novell q’amors m’atraia
e jaia, e·m traia vas vos,
donna veraia,
e chaia de plaia ·l gelos,
anz qe·m n’estraia.

Ni la calenda de mayo
ni la hoja de haya
ni el canto del pájaro, ni el gladiolo
creo que me alegren ya,
noble dama gozosa,
hasta que reciba un veloz mensajero
de vuestra bella persona, que me diga
el nuevo placer con que amor me llama,
y hasta que yazca y me dirija a vos,
dama verdadera,
y hasta que el celoso caiga herido
antes de que yo renuncie.

Ante la dificultad de encontrar en internet una grabación de la famosa canción que me pareciera satisfactoria, cuelgo aquí un video que, si no vale nada por las imágenes – bueno, si alguien quería flores... –, por lo menos tiene el mérito de presentar diferentes versiones de Kalenda maia, aunque tengo que decir que no me agrada ninguna. Un poco desconcertante y descontextualizada la que empieza en el minuto 4’02”, pero es la que rítmicamente suena mejor, considerando que se trata de una estampida – por tanto, una danza – y que debe tener pulso constante (por lo menos yo lo entiendo así).


Para concluir, una versión algo más friki – la indumentaria es un poema y el cantante se parece asustadoramente a un profesor que he tenido! Como tantas otras, no mantiene el pulso constante, pero la voz masculina y la bonita ejecución de las dos vielles transmiten un poco la escena que describe la razo de Kalenda maia, con el trovador componiendo su canción sobre la melodía de la estampida tocada por los juglares. Creo que a Beatriz le hubiera gustado.

martes, 27 de abril de 2010

CORDE

En plena fase de crisis bloguera – en la que un ataque súbito de pragmatismo no me permite ordenar las ideas que tengo simplemente porque me he metido en la cabeza que lo que se publica en la red tiene que tener alguna utilidad, a pesar de saber que la abrumadora mayoría de los blogs no tienen la más mínima, el mío incluido – y corriendo el riesgo de que nadie lea esta entrada hasta el final, he decidido escribir algo que considero útil, aunque puedo estar totalmente equivocada.

Lo que me gustaría comentar aquí tiene que ver con las cada vez más numerosas herramientas para la investigación a las que se puede acceder a través de la red de redes, en concreto sobre una experiencia que he tenido con el CORDE (Corpus Diacrónico del Español). Se trata de una base de datos disponible en el portal de la Real Academia Española, cuyos objetivos son descritos de la siguiente manera (se puede ver el texto completo aquí):

El Corpus diacrónico del español (CORDE) es un corpus textual de todas las épocas y lugares en que se habló español, desde los inicios del idioma hasta el año 1975, en que limita con el Corpus de referencia del español actual (CREA). El CORDE está diseñado para extraer información con la que estudiar las palabras y sus significados, así como la gramática y su uso a través del tiempo. [...] El corpus recoge textos escritos de muy diferente género. Se distribuyen estos en prosa y verso y, dentro de cada modalidad, en textos narrativos, líricos, dramáticos, científico-técnicos, históricos, jurídicos, religiosos, periodísticos, etc. Se pretende recoger todas las variedades geográficas, históricas y genéricas para que el conjunto sea suficientemente representativo. Hoy es fuente obligada para cualquier estudio diacrónico relacionado con la lengua española.

La máscara de la base de datos permite realizar búsquedas por vocablos enteros o truncados – para contemplar variaciones de sufijos y desinencias, por ejemplo –, delimitar el marco cronológico, el medio de transmisión, el área geográfica, la temática y hasta el autor y la obra específicos en los que se pretende buscar:


Al preparar un artículo sobre la cámara del rey durante el reinado de Alfonso X, eché mano de una serie de consultas en la mencionada base de datos, con tal de esbozar una datación aproximada para la primera utilización del término ‘cámara’ con sentido político-administrativo en la corona castellana. No es la primera vez que utilizo el CORDE con el objetivo de verificar la ocurrencia de determinado vocablo en los textos medievales castellanos: a parte de algunas consultas por pura curiosidad personal, ya lo había hecho también cuando buscaba la ‘prudencia’ y, más recientemente, la ‘poridad’. La verdad es que esta vez los resultados me sorprendieron, por un lado, y me decepcionaron, por otro: al parecer, la ocurrencia más antigua de la palabra ‘cámara’ en castellano, según el CORDE, es de finales del siglo XII, apareciendo en el Fuero de Soria – las dos primeras son de documentos en latín provenientes del área aragonesa.

Primera página de resultados de la consulta por "camar*" del año 700 a 1350

Aunque el sentido del término recogido en el Fuero de Soria nada tenga de institucional – la referencia es a la prohibición de tener ‘cámaras privadas’ (es decir, letrinas) descubiertas en la calle –, yo no esperaba encontrarlo en un ordenamiento jurídico antes del siglo XIII, ya que mi hipótesis era de que se trataba de una evolución gradual del uso de la palabra a partir de las primeras décadas del mencionado siglo, llegando a la innovación que le atribuyó sentido político en la época alfonsina. No estando nada satisfecha con un resultado que no sólo echaba por tierra mi teoría, sino que me parecía algo sospechoso por la fecha tan temprana atribuida al Fuero, seguí buscando más informaciones sobre el mismo.

Resulta que la edición del Fuero de Soria utilizada como referencia por el CORDE es la publicada en 1919 por Galo Sánchez, quien partía de la premisa de que el mismo fuera otorgado a la villa por Alfonso VIII, lo que le llevó a fijar la datación del texto en torno al año 1196. Sin embargo, Gonzalo Martínez Díez, en un imprescindible artículo de reciente publicación, ha demostrado de forma más que convincente que la redacción del Fuero tal como lo conocemos hoy no pudo ocurrir con anterioridad a 1274, por tanto, en pleno reinado de Alfonso X.

Tengo entendido, por la información que proporciona la RAE, que el CORDE fue elaborado en 2005, con lo cual no contempla las investigaciones dadas a conocer en los últimos cinco años, entre ellas el mencionado artículo de Martínez Díez, que fue publicado en 2006. Eso explica, en cierta manera, el desfase en la datación del Fuero de Soria, aunque pone de manifiesto la necesidad de mantener una actualización periódica de la base de datos.

Pero, si seguimos analizando la lista de resultados devueltos por la búsqueda, vemos que hay más complicaciones. El siguiente texto en el que aparece la palabra ‘cámara’ es la Fazienda de Ultramar, una especie de itinerario o guía de peregrinos a Tierra Santa redactado en castellano y que incluye la traducción romanceada de algunos libros del Antiguo Testamento. La base de datos lo fecha en torno al año 1200, lo que parece indicar que hubo un intento de incorporar las investigaciones posteriores a la edición del texto, ya que la que sirve de base para el CORDE es la de Moshé Lazar, publicada en 1965, quien afirmaba tratarse de un texto original redactado en castellano en el siglo XII. Sin embargo, lo que señalan Rafael Lapesa, Alan Deyermond y, sobre todo, María del Carmen Sanchís Calvo es que la Fazienda de Ultramar fue redactada en la primera mitad del siglo XIII, y ni que decir tiene que hay un abismo entre esa afirmación y la datación aproximada proporcionada por el CORDE.

No continuaré con el análisis porque esta entrada resultaría demasiado larga. Que queden los ejemplos mencionados como recordatorio de la necesidad imperativa que tenemos los investigadores de siempre e imprescindiblemente contrastar y analizar de forma crítica las informaciones que encontramos, por muy fiables que sean las fuentes y/o autoridades que nos las proporcionan. Como decía al inicio, espero que este texto pueda tener alguna utilidad, aunque sea para los cuatro gatos que se dedican a buscar esas cosas raras en internet – incluida yo, naturalmente.

domingo, 18 de abril de 2010

Bad

Tras tres días de encuentro científico alfonsí y mientras la lluvia intensa moja mis planes, me permito unos momentos domingueros con la que es para mí la mejor canción de U2. Los videos son del antológico concierto de la banda en la primera edición del Live Aid de 1985, en Londres. La melena de Bono, al mejor estilo Chitãozinho & Xororó, y sus botas negras de tacones son impagables. Destacan las improvisaciones con fragmentos de Satellite of Love y Walk on the Wild Side, de Lou Reed, y de Ruby Tuesday y Sympathy for the Devil, de los Rolling Stones, pero también el momento de la bajada de Bono del escenario para bailar con una chica. La alta calidad de los videos es sorprendente, aunque Phil Collins y el Concorde de British Airways no permitan ver el final de la actuación, lamentablemente. Atención para la bandera de Brasil ondeando entre el público (no podría faltar).



viernes, 16 de abril de 2010

Viejas novedades

Ésta ha sido una semana de mucho ajetreo en el trabajo y novedades tecnológicas en casa – me siento como un oso saliendo de su caverna tras la hibernación. Primero, pensé que no me iba a pasar, pero me he quedado sin televisión otra vez. Lo venían avisando desde hace mucho, pero como mi aparato no tiene ni dos años, me agarré a la ilusión de que no necesitaría un conversor de TDT para poder sintonizar la emisión digital. La advertencia decía que a partir del día 10 de marzo se dejaría de emitir la programación analógica, pero vino el día fatídico y mi tele seguía en pleno estado de normalidad. Parecía ser la comprobación de que, al ser nueva, ella estaba ya preparada para la era digital, hasta que por fin la encendí el otro día y sólo vi el siguiente mensaje: “La programación de TV analógica ha dejado de emitirse por este canal. Puede seguir visualizando este programa en TDT.” En fin, mea culpa, es lo que tiene la unión de la ignorancia con la flojera.

Ahora, mientras pienso si realmente merece la pena comprarme el tal cacharro para la TDT, me entretengo con la conexión ilimitada a internet de la que finalmente dispongo – con lo que pago por el servicio, ha tardado demasiado – y con todas las posibilidades que ofrece, incluyendo una parte considerable de la programación televisiva. Tras escandalizarme ayer al ver anuncios de BMW, Skoda y Volvo al inicio de documentales que denuncian el consumo excesivo y los males del capitalismo, como Surplus – me entraron ganas de cortarme las venas –, me decanté por algo más ameno en esta mañana de viernes, antes de volver al Puerto de Santa María para la segunda sesión de la VII Semana de Estudios Alfonsíes.

Buceando por los mares del Spotify – por fin tengo una cuenta! –, he encontrado todas las canciones del primer disco de Manel, el grupo catalán que ya mencioné aquí de pasada. Es muy raro que me gusten todas las canciones de un mismo disco y más raro todavía cuando se trata de algo que no suena en la radio convencional ni en lugares públicos, por lo menos no en Sevilla, desde luego. Pero éstas me parecen de muy buen gusto, sencillas pero bien hechas, con letras inteligentes, algunas muy bonitas, otras graciosas. No sé decir cuál es mi preferida, quizás Avís per navegants, en la que suenan un chelo – probablemente sintetizado, pero qué más da... – y una flauta dulce. Una en particular, Nit freda per ser abril, que habla de lo que podría ser, me recuerda otra, proveniente de un universo sonoro, cultural y temporal totalmente distinto, que habla de lo que ha sido. Aquí dejo a Marcel, Maria, Eduardo y Mônica, quién sabe si llegarán a entenderse...


Nit freda per ser abril
(Manel, 2008)

La Maria i el Marcel, de costat en una barra.
Es miren i fan glopets a les respectives canyes.
Ell vesteix tot de vermell, ahhhhh.
Ella emplena un crucigrama, ahhhhh.

Ai, Maria! Ai, Marcel! Qui s’acosta a parlar amb l’altre?
Qui s’arrisca a fracassar? Qui saltarà sense xarxa?
Ell la vol treure a ballar, ahhhh.
Ella se’l vol endur a casa, ahhhhhh.
Et convidaria a vi, seria dolç, seria amable.
Si volguessis seure amb mi, quin moment més agradable!
Tancaríem el local, ahhhhh,
La nit seria tan llarga
i marxaríem els dos junts d’aquesta ciutat tan rara.
I tindríem fills ben forts i una casa amb balconada.
El Marcel allarga el braç, ahhhh.
La Maria somriu a l’aire, ahhhh.

Però, l’estona ha anat passant, i no han trobat les paraules.
Ell demà serà capaç. Ella demà estarà més guapa.

És nit freda per ser abril,
No s’està enlloc com a casa (x8)



Eduardo e Mônica
(Legião Urbana, 1986)

Quem um dia irá dizer que existe razão nas coisas feitas pelo coração?
E quem irá dizer que não existe razão?

Eduardo abriu os olhos, mas não quis se levantar
Ficou deitado e viu que horas eram
Enquanto Mônica tomava um conhaque
No outro canto da cidade, como eles disseram...

Eduardo e Mônica um dia se encontraram sem querer
E conversaram muito mesmo pra tentar se conhecer...
Um carinha do cursinho do Eduardo que disse:
"Tem uma festa legal, e a gente quer se divertir"

Festa estranha, com gente esquisita
"Eu não 'tô' legal, não agüento mais birita"
E a Mônica riu, e quis saber um pouco mais
Sobre o boyzinho que tentava impressionar
E o Eduardo, meio tonto, só pensava em ir pra casa
"É quase duas, eu vou me ferrar..."

Eduardo e Mônica trocaram telefone
Depois telefonaram e decidiram se encontrar
O Eduardo sugeriu uma lanchonete,
Mas a Mônica queria ver o filme do Godard

Se encontraram então no parque da cidade
A Mônica de moto e o Eduardo de camelo
O Eduardo achou estranho, e melhor não comentar
Mas a menina tinha tinta no cabelo

Eduardo e Mônica eram nada parecidos
Ela era de Leão e ele tinha dezesseis
Ela fazia Medicina e falava alemão
E ele ainda nas aulinhas de inglês

Ela gostava do Bandeira e do Bauhaus
De Van Gogh e dos Mutantes, de Caetano e de Rimbaud
E o Eduardo gostava de novela
E jogava futebol de botão com seu avô

Ela falava coisas sobre o Planalto Central
Também magia e meditação
E o Eduardo ainda tava no esquema
"escola, cinema, clube e televisão".

E mesmo com tudo diferente, veio mesmo, de repente
Uma vontade de se ver
E os dois se encontravam todo dia
E a vontade crescia, como tinha de ser...

Eduardo e Mônica fizeram natação, fotografia
Teatro, artesanato, e foram viajar
A Mônica explicava pro Eduardo
Coisas sobre o céu, a terra, a água e o ar...

Ele aprendeu a beber, deixou o cabelo crescer
E decidiu trabalhar
E ela se formou no mesmo mês
Que ele passou no vestibular

E os dois comemoraram juntos
E também brigaram juntos, muitas vezes depois
E todo mundo diz que ele completa ela
E vice-versa, que nem feijão com arroz

Construíram uma casa uns dois anos atrás
Mais ou menos quando os gêmeos vieram
Batalharam grana, seguraram legal
A barra mais pesada que tiveram

Eduardo e Mônica voltaram pra Brasília
E a nossa amizade dá saudade no verão
Só que nessas férias, não vão viajar
Porque o filhinho do Eduardo tá de recuperação

E quem um dia irá dizer que existe razão nas coisas feitas pelo coração?
E quem irá dizer que não existe razão...